El grupo Alfa desde
el año 2004 surge como grupo de la IURD que ha apoyado a personas que no saben
leer y escribir, que saben leer pero no escribir y escribir pero no leer; con
el propósito de que las personas tengan mejores oportunidades de trabajo al
aprender a leer y escribir. El grupo Alfa apoya a personas de todas las edades
que no tuvieron la oportunidad de estudiar o concluir sus estudios.
El proceso de
aprendizaje es en forma personal, ya que cada alumno tiene un asesor quien le
acompaña a lo largo de su aprendizaje y quien con paciencia le enseña poco a
poco, primero las vocales,cada
una de las letras del alfabeto, después silabas para formar pequeñas palabraspara luego hacer enunciados con los
cuales forma ideas y lograr la escritura de ideas más amplias. Está la parte de
comprensión de lectura, en donde la persona después de leer dice lo que
entendió de lo que leyó, así como los signos de puntuación.
En el grupo, entre
los asesores colaboran personas que ingresaron primero como alumnos y que con
su perseverancia y dedicación ahora apoyan a quienes se incorporan para
aprender a leer y escribir.
A partir del mes de
abril de este año (2010) el grupo Alfa junto con el INEA brindan a las personas
que no concluyeron o no cursaron la primaria y/o secundaria certificados para
acreditar estos niveles de estudios.
Se realizan
convocatorias para los exámenes que aplica el INEA en las instalaciones de la
IURD, los cuales se aplican cada 20 días (domingos) desde las 10 de la mañana
hasta cerca de las 5 de la tarde.A las personas que presentan el examen se les entrega los resultados a
la semana siguiente para que conozcan sus resultados. Cuando una persona tiene
deficiencias en alguna de las materias INEA apoya entregando un libro para que
las personas puedan estudiar al resolverlo para posteriormente volver a
presentar el examen y poder acreditar la materia. Este examen sirve de
diagnóstico especialmente a quien lo resuelve para conocer cuáles son las
deficiencias.
El grupo de Acción Social continúo con
su labor social. Para ellos ayudar al prójimo
no es cuestión de caridad, más bien es
un compromiso que sumen con responsabilidad y amor.
Esta ocasión visitaron las afueras del Metro
San Lázaro, allí decenas de indigentes
recibieron la ayuda llevada por voluntarios, obreros
y pastores. Y es que estas personas, generalmente,
son ignoradas por la sociedad.
En cada visita los voluntarios se dotan de alimentos,
ropa, Biblias, periódicos y libros de la iglesia
para obsequiar. Además de darles asistencia
médica y de higiene personal, se les da lo más
importante: la Palabra de Dios, el alimento espiritual
que los habitantes de las calles necesitan para
salir adelante y abandonar esa forma de vida.
Así los voluntarios quedan satisfechos por terminar
una jornada en la que, saben, Dios moverá su
mano y ayudará a estas criaturas a salir
adelante, pues la semilla ha sido sembrada.
Expertos en economía coinciden
en que la pobreza en nuestro país, alcanza cifras
realmente preocupantes.
El ingreso que las familias tienen es insuficiente
para tener una vida decorosa. Las personas sobreviven
con salarios bajos y es toda una odisea brindar alimento
y educación a los pequeños.
Este panorama ha hecho que cientos de personas
terminen dejando sus hogares para habitar las
calles de la
metrópoli.
Es por ello que resulta de gran importancia realizar
acciones sociales que den oportunidades a la población
afectada.
La Iglesia Universal y el Grupo de Acción Social
trabajan en ello arduamente. Por eso, en días
pasados, realizaron una serie de vistas a varios puntos
de la ciudad, con la finalidad de llevar un mensaje
de fe y extender su calurosa mano amiga. Algunos de
los lugares visitados fueron: Pino Suarez, Congreso
de la Unión, Circuito la Raza y Puente de Alvarado.
Las frías calles de México son testigos
de las miles de historias que se entretejen, como la
de Leonardo un joven que abandonó la casa de
su tío por no tener la compresión y el
amor que necesitaba. “Al principio me fue difícil
adaptarme pero, con el paso del tiempo, hice amigos.
Lo malo fue que me induje en la drogadicción.
Sin embargo, pienso que puedo cambiar. Como ustedes
me dijeron, Dios quiere una vida mejor para mi,” dijo
Leonardo.
Los voluntarios siempre son enfáticos con el
mensaje que transmiten: Dios es un padre amoroso que
quiere lo mejor para usted, por eso es importante que
busque tener un encuentro con Él.
Además de la palabra de fe, los ángeles
de la noche, obsequian: ropa, Biblias, periódicos
y libros de la Iglesia. También se les da asistencia
médica y de higiene personal.
“
Estoy muy agradecido con ustedes, porque nos ayudan
y nos dan cariño. La gente nos mira con indiferencia
y poco se importan con nosotros, sin embargo ustedes
creen que podemos cambiar de vida,” dijo el señor
Carranza habitante de estos lugares.
Al final de la jornada los voluntarios
quedan satisfechos de su labor pues
saben que la
semilla fue sembrada
y Dios trabajará en ellos porque
su alma queda fortalecida.
Con el fin de
ofrecer una mejor ciudad para los habitantes del
Distrito Federal, el Gobierno
Capitalino implementó el
programa “Limpiemos México”. A
este movimiento, se sumaron diferentes medios de
comunicación
y organizaciones civiles. La Iglesia Universal y
el grupo de Acción Social también se
unieron a la iniciativa, con el objetivo de motivar
a la población
para mejorar el medio ambiente.
Con escobas en mano, bolsas de basura, cubrebocas
y, sobretodo, las ganas de ver limpia la ciudad.
Los voluntarios
emprendieron esta titánica labor, pues el objetivo
era juntar más 10 toneladas de desechos.
De esta manera, sin importar el calor, miembros
de Acción Social (ABC-Pare de Sufrir
México) emprendieron el recorrido desde Pino
Suarez hasta el popular
mercado de
la Merced.
“
Todos tenemos sabemos de la existencia de este
problema, pero no todos trabajamos para erradicarlo.
La Iglesia
Universal-Pare de Sufrir y el grupo de Acción
Social reafirman su compromiso de ayudar a
mejorar
la sociedad y por
eso se une a esta causa.Si
cada uno pone su granito de arena México estará limpio,” dijo
el coordinador de Acción Social en México.
Después de varias horas de intenso trabajo
ABC-Pare de Sufrir México: llegó a
la meta, se juntaron más
de diez toneladas de basura. Jardines, banquetas,
cestos, árboles
y bancas de parques quedaron limpios.
ABC:
Asociación Beneficente Cristiana-Pare de Sufrir
/ IURD México 2009
:: La caravana partió con más de
diez toneladas ::
::
Acción social sigue alimentando a México
::
Para la Iglesia Universal y Acción Social ayudar
no es una opción: es un deber, una forma de
vida que adoptan con amor, siguiendo el mandato que
el Señor Jesús dejó:
“Porque
tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me
disteis de beber… y vinisteis a mí. Y
respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os
digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis
hermanos más pequeños, a mí lo
hicisteis.” (Mateo 25:35-40)
La Iglesia Universal y el grupo de Acción Social,
están comprometidos con la sociedad mexicana.
Por ello, continuaron la campaña denominada “Alimentando
a México”, un movimiento que busca contribuir
a mitigar la pobreza y las necesidades básicas
de los mexicanos, quienes sufren los estragos de la
crisis económica.
En esta ocasión la carava se dirigió al
estado de Morelos con alrededor de 10 toneladas
de alimentos, ropa, juguetes, Biblias y libros
de la Iglesia
Universal.
La primera colonia visitada fue Loma Bonita,
municipio de Jiutepec, lugar que tiene alrededor
de 400 familias
que viven en situación de pobreza extrema y
que, día a día, tiene que realizar
una verdadera odisea para alimentarse. Despensas
con: aceite,
frijol, sopa, sal, galletas, entre otros
fueron entregadas por lo voluntarios.
Otro de los lugares visitados fue la colonia Jardín
Juárez, del mismo municipio. Aquí se
entregaron: 1500 biblias y libros de la iglesia, 2500
bolsas de despensas, 3000 litros de agua embotellada
y 1000 juguetes.
Por ultimo, más de 2 mil personas recibieron
a la caravana en la colonia Josefa Ortiz de Domínguez.
En la oportunidad se entregaron 700 biblias y libros
de la iglesia, 2000 bolsas de despensas, 2500 litros
de agua embotellada y 500 juguetes, aproximadamente.
La Campaña “Alimentado a México,” aquí no
termina. Seguirá su titánica labor, recorriendo
varios estados de la República con el fin
de ayudar a erradicar este problema.
::: Para
una alerta de salud, una mano solidaria :::
La última alerta epidemiológica que se
vivió en la ciudad de México, fue alarmante
para todos los ciudadanos. Muchos sectores se vieron
afectados económicamente y más aún
los menos favorecidos.
El grupo de Acción Social y la Iglesia
Universal(Pare
de Sufrir), se dieron a la tarea de implementar
un programa de
ayuda, para aquellos que son olvidados por la sociedad,
y que en estos difíciles momentos, deben
decidir entre cuidar su salud o alimentarse.
Así llegaron al Campamento Apatlalpa, en la
Colonia Tlatelolco. Pastores y voluntarios, repartieron
en cubrebocas y gel antibacterial entre la comunidad.
Además el grupo de médicos de Acción
Social dieron atención médica a quien
lo solicitaba.
En la oportunidad se les obsequiaron juguetes
y bolsas de dulces a los niños para conmemorar su día
y despensas a las mamás celebrando el 10 de
mayo. Además de Biblias y periódicos
de la iglesia.
“
Agradezco, en gran manera, su visita. Se han acordado
de nosotros no sólo para darnos protección
contra ésta Influenza, sino que también
nos han orientado y enseñado el poder de Dios.
Que el Señor los bendiga para que sigan haciendo
esta obra,” dijo Alfredo Najera.
A.B.C.
En
los momentos difíciles que
atraviesa nuestro país, la Iglesia
Universal y el Grupo de Acción Social, mantienen
firme la convicción de ayudar a los más
necesitados.
Sin
importar las condiciones climáticas
o lo complicado del camino, voluntarios y pastores
conservan el ánimo de socorrer a los
afectados en el tiempo de desdicha.
Miles
de personas han sido atendidas entre niños
en condición de calle, adultos mayores,
indigentes, enfermos e incluso personas que
cumplen condenas en diferentes reclusorios.
No
importando la
condición de las personas, el fin
siempre es el mismo: ayudar.
Sin importar el lugar ni medir distancias,
la caravana de ayuda humanitaria asiste
al llamado de auxilio que piden
los corazones quebrantados. Así se
visitan diferentes lugares como asilos,
reclusorios, hospitales, casas hogar,
lugares inundados, entre otros.
Además, en cada ciudad, colonia o ciudad
perdida que visitamos, llevámos asistencia
médica,
agua, despensas con alimentos de la canasta
básica,
ropa y diversos espectáculos recreativos.
Siempre apoyados en la palabra de Dios.
Renovando
cada año
el compromiso que, la Iglesia Universal
y Acción
Social, han adquirido de estar presentes
con los más necesitados.
“Porque
somos hechura suya, creados en
Cristo Jesús para buenas
obras, las cuales Dios preparó de
antemano para que anduviésemos
en ellas.”(Efesios
2:10)