Todos los miércoles se realiza un Estudio
Bíblico para
aquellas personas que están interesadas
en aprender más sobre la Palabra de Dios.
Si
usted siente un vacío y una sed en su alma,
partícipe.
"
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil
para enseñar, para redarg:uir, para corregir,
para instruir en justicia, a
fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente
preparado para toda buena obra."(
2 timoteo 3:16-17 )
En
la guerra por la salvación
del alma hay que considerar dos fuentes: la del bien
y la del mal. El Espíritu de Dios es la Fuente
del Bien y los espíritus del infierno del
mal.
Quien quiere vencer el mal tiene que estar del
lado del Bien. Porque, ¿cómo
es que alguien se arriesgaría a enfrentar
el mal estando de su lado o haciendo lo que
le agrada?
Muchas personas piensan que por haber aceptado
a Jesús ya son salvas. No, ¡No, lo son!
Más que eso es necesario entregar, dar, rendir
y sacrificar la vida para Él.
Entregar la propia vida para el Señor Jesús
significa una transferencia del lado malo para el
lado del bien.
Eso exige cambios inmediatos de actitudes simples,
pero extremadamente importantes:
Primero: Abandonar hábitos
malos.
Segundo: Abandonar amistades malas.
Tercero: Leer y principalmente meditar
en la Palabra de Dios.
Cuarto: Colocar en práctica sus enseñanzas.
Muchas personas les gustarían cambiar su comportamiento
equivocado. Pero mientras se mantengan en compañía
de otras que no comparten la misma fe, no lo conseguirán.
¿
Es fácil? ¡No! Pero, ¿cuánto
cuesta un alma? ¿Alguna vez vio algo tan valioso
barato?
“
Porque ¿qué aprovechará al hombre
si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos
8:36).
Quien quiere encontrar el tesoro
oculto en el campo tiene que pagar
el precio.
“
y me buscaréis y me hallaréis, porque
me buscaréis de todo vuestro corazón…” (Jeremías
29:13).
Si
dos en uno es bueno, que es el caso del matrimonio, ¿imagine
tres en uno? El potencial para el suceso será mucho
mayor. Es así que acontece cuando tenemos
a Dios.
En Su intercesión sacerdotal el Dios-Hijo
pide a Dios-Padre que Sus discípulos sean
perfeccionados en la unidad. “
Yo en ellos, y tú en mí…”(Juan
17:23)
Ya vimos que en la disciplina hay obediencia,
orden y sumisión entre los miembros del cuerpo de
Cristo. Esto es, hay perfecta armonía mismo
delante de la individualidad de cada uno.
Al final de cuentas todos los nacidos de Dios
tienen el Espíritu Santo.
Por otro lado, a pesar de Jesús haber curado
muchos enfermos, liberado muchos oprimidos y realizado
muchos milagros, aun así, pocos permanecerán.
De los diez leprosos solo uno regreso…
Pero en el universo de los nacidos del Espíritu
todos permanecen. ¿Porque?
Porque el nacido del Espíritu es espíritu.
Su naturaleza es transformada. El es transferido
de la naturaleza humana, adámica o emotiva
para la naturaleza espiritual, Divina o racional.
Por obra del Espíritu el pierde la naturaleza
del primer Adán y asume la naturaleza del
segundo Adán-Jesús Cristo.
O sea, el es generado por el Espíritu Santo
como fue Jesús. Y como Jesús, el también
es hijo de Dios.
Solo el Espíritu de Dios genera espíritu.
Y solo quien es generado por Él es participante
de la Unidad que hay en la Santísima Trinidad.
(2 Pedro 1:4).
Pero mismo siendo espíritu los hijos de Dios
están sujetos a casa de barro y, por lo tanto,
sujetos al fracaso. Por esto Jesús ora para
que sean perfeccionados en la Unidad.
¿ Puede alguien indisciplinado estar en la Unidad de
Dios?
¿
Tiene sentido un “hermano” o “siervo” hacer
guerra contra otro estando en la unidad de Dios?
Por acaso, ¿puede haber odio entre los que
viven en la Unidad de Dios?
Donde se concluye que los que
promueven contiendes y discordias
no tienen
nada que ver con Dios