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¿Cuál es el Nombre de Dios? |
Los antiguos de la Biblia no conocieron el Nombre de Dios. Cuando Moisés le preguntó al Creador: “Si la gente me pregunta Tu Nombre, ¿qué les diré?”, Dios respondió: “YO SOY EL QUE SOY. Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” (Éxodo 3:14)
En hebreo, la frase YO SOY EL QUE SOY está compuesta por 4 consonantes (YHVH), por lo tanto es impronunciable. Después de la era de Cristo, un sacerdote insertó dentro de esas consonantes las vocales que formaron la palabra Jehová, razón por la cual muchos creen que ese es el Nombre de Dios, pero no es así.
El Nombre de Dios fue revelado en sueños a José por el ángel Gabriel. Cuando José quiso abandonar a María al saber que estaba embarazada, el ángel le dijo: “No temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” (Mateo 1:20 y 21)
Así, cuando invocamos el Nombre de Jesús, nos referimos al Dios Verdadero, al Dios Único. El gran problema es que la mayoría de las personas sigue a Jesús por tradición, por religiosidad, y no por la convicción de que Él es Dios. Ese es el motivo por el cual muchos creyentes se han conformado a una vida plagada de enfermedades, problemas familiares, adicciones, aprietos económicos, etc.
Si alguien pronuncia el Nombre de Jesús vulgarmente, como un nombre cualquiera, ciertamente nada acontece. Pero si pronunciamos ese Nombre con autoridad, sabiendo a Quién nos estamos refiriendo, entonces maravillas ocurren y se vence cualquier mal. Como ejemplo, lea esto: “Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” (Lucas 10:17-19)
Cuando los discípulos usaron el Nombre de Jesús con autoridad, Satanás cayó derrotado. Si usted imita esa actitud y esa fe, no tiene por qué vivir ahogándose en los problemas, pues Jesús le da autoridad para imponerse a los causantes de ellos. Ese Nombre es la llave que puede otorgarle una mejor vida, basta que usted crea.
Que
Dios les bendiga.
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::: ¿Quiere
borrar su pasado? :::
Por
diversos motivos nace
el deseo de suprimir el
pasado,
dejar atrás lo que
nos causó dolor, y
recomenzar. Pero las heridas
pueden ser profundas, recordarle
la gravedad de sus antiguas
decisiones. Obviamente Satanás
aprovecha esto para acusar,
de hecho su nombre significa “acusador”.
Intenta que creamos imposible
ser perdonados.
Nicodemo, un religioso
cuya historia se relata
en las
Sagradas Escrituras,
fue a buscar al Señor
Jesús de noche, pues
no quería ser visto
por nadie. El motivo de su
consulta fue una inquietud: él
conocía las Sagradas
Escrituras perfectamente,
pero no era tan feliz como
los discípulos del
Señor; había
algo diferente en ellos.
Conocía las Escrituras,
pero su vida no reflejaba
las promesas divinas. Quería
saber qué le hacía
falta.
“
Respondió Jesús
y le dijo: De cierto, de
cierto te digo, que el que
no naciere de nuevo, no puede
ver el reino de Dios. Nicodemo
le dijo: ¿Cómo
puede un hombre nacer siendo
viejo?... De cierto, de cierto
te digo, que el que no naciere
de agua y del Espíritu,
no puede entrar en el Reino
de Dios.” (Juan 3:3-5)
Como Nicodemo hay muchos.
Personas aparentando
felicidad y carcomiéndose por
dentro. Gente que hasta ahora
no han visto las bendiciones
de Dios. Nicodemo hasta ese
entonces había sido
hipócrita, pues creía
que su religiosidad era todo
lo necesario para vivir bien.
Cuando decidió sincerarse
encontró a Jesús
y Él le dijo cómo
ser feliz: naciendo de
Dios.
Nacer de Dios es ser
regenerado por dentro.
Abandonar los
malos caminos, cambiar
de pensamientos y
predisponerse a obedecer
los mandatos
del
Señor Jesús.
Actuar así acerca
a la persona a Dios, dándole
la posibilidad de experimentar
bendiciones: ver el reino
de Dios en su vida.
¿
Desea tener una vida completa
y satisfactoria? Entonces
abra su corazón a
Dios y permita que lo restaure.
No importa su pasado, si
se arrepiente, Dios le perdona
sin importar la gravedad
de sus errores. Hágalo
y verá el reino de
Dios aquí, con las
bendiciones, y en la eternidad,
con la salvación.
Que
Dios les bendiga.
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:::
Usted elige, pero piénselo
bien :::
Cuando
Dios planeó la
creación, primero hizo
el Jardín del Edén,
un lugar reservado para
que el hombre viviera de
la mejor
manera.
“
Tomó, pues, el Señor
Dios al hombre, y lo puso en
el huerto de Edén, para
que lo labrara y lo guardase.
Y mandó el Señor
Dios al hombre, diciendo: De
todo árbol del huerto
podrás comer; mas del árbol
de la ciencia del bien y del
mal no comerás; porque
el día que de él
comieres, ciertamente morirás.” (Génesis
2:15-17)
Con esto, Dios entregó al
hombre el poder de la decisión.
Dios no ha creado robots o
marionetas. Creó personas
capaces de decidir. Él
sólo presenta los caminos
delante de nosotros, pero nosotros
elegimos. Él orientó a
Adán y Adán eligió.
En la actualidad la orientación
que nos da es a través
de la Biblia, porque la Biblia
es el manual de cristiano.
No obstante, esto parece
no interesar a todos.
“
Mira, yo he puesto delante
de ti hoy la vida y el bien,
la muerte y el mal; porque
yo te mando hoy que ames al
Señor tu Dios, que andes
en sus caminos, y guardes sus
mandamientos, sus estatutos
y sus decretos, para que vivas
y seas multiplicado, y el Señor
tu Dios te bendiga en la tierra
a la cual entras para tomar
posesión de ella.” (Deuteronomio
30:15-16) Nadie le obliga a
seguir los caminos de Dios,
sin embargo, hay una recompensa
para aquellos que lo siguen
y esto es la multiplicación.
Todo lo que usted haga será próspero.
Una verdad irrefutable
es que toda persona
que sigue
a Dios
con sinceridad,
jamás
quedará en peores condiciones
que cuando tomó esa
decisión. Ahora usted
puede ser un empleado con un
salario bajo, mañana Él
le colocará en un puesto
sobresaliente con un buen pago.
Además no tendrá ninguna
necesidad de ir en busca de
oportunidades a otro país,
porque las puertas se le abrirán
en éste.
“
A los cielos y a la tierra
llamo por testigos hoy contra
vosotros, que os he puesto
delante la vida y la muerte,
la bendición y la maldición;
escoge, pues, la vida, para
que vivas tú y tu descendencia;
amando al Señor tu Dios,
atendiendo a su voz, y siguiéndole
a él; porque él
es vida para ti, y prolongación
de tus días…” (Deuteronomio
30:19-20)
Dios le invita
a escoger Su
camino, no
como una religión
o tradición sino como
forma de vida. No importa su
pasado, si decide corregir
su vida y obedecer al Señor,
Dios tendrá misericordia
y le ayudará.
Que
Dios les bendiga.
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:::
Decida vencer :::
Dios jamás decidirá por
nosotros, pues respeta nuestro
libre albedrío. Lamentablemente,
hay quienes toman decisiones
basándose en las emociones,
desaprovechan oportunidades
y obtienen consecuencias no
gratas.
No obstante, existe la otra
cara de la moneda, es decir,
personas
que no se guían por lo
que ven, oyen o sienten, sino
que en cada problema vislumbran
la oportunidad de cambiar su
actual situación y salir
victoriosos.
La Biblia relata que hubo
una guerra entre los filisteos
y los israelitas. En lugar
de luchar
ejército contra ejército,
los filisteos dijeron que si
alguien lograba vencer a uno
de sus soldados, de nombre Goliat,
ellos servirían a Israel
o viceversa. Goliat era un hombre
de batalla, fuerte y temible. “Y
todos los varones de Israel que
veían aquel hombre huían
de su presencia, y tenían
gran temor… Al que le venciere,
el rey le enriquecerá con
grandes riquezas, y le dará su
hija, y eximirá de tributos
a la casa de su padre en Israel.” (1
Samuel 17:24-25)
David era depreciado por
su padre y hermanos debido
a su
aspecto,
pequeño y delicado. A
pesar del rechazo que sufría,
era valiente. Por eso se ofreció para
vencer al filisteo. Mientras
todos, incluso el rey, veían
al gigante como un problema, él
lo veía como la oportunidad
para cambiar la situación
que estaba viviendo, honrar a
Dios y obtener el favor del rey
Saúl.
“
David respondió a Saúl:
Tu siervo era pastor de las ovejas
de su padre; y cuando venía
un león, o un oso, y tomaba
algún cordero de la manada,
salía yo tras él,
y lo hería, y lo libraba
de su boca; y si se levantaba
contra mí, yo le echaba
mano de la quijada, y lo hería
y lo mataba (…) y este
filisteo incircunciso será como
uno de ellos, porque ha provocado
al ejército del Dios viviente.
Añadió David: (…)
también me librará de
la mano de este filisteo (…)” (1
Samuel 17:34-37)
David obtuvo la victoria
(capítulo
17). Como él,
usted puede vencer
sus problemas,
sin importar
lo que otros digan,
si simplemente decide
creer, guiarse por
la
fe y luchar por lo
que quiere.
Que
Dios les bendiga.
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:::
No basta conocer la Biblia
para recibir una bendición :::
Estudiar
la Biblia jamás
cambió la vida de alguien,
pues lo que trae beneficios no
es sólo aprenderse las escrituras;
el milagro y la bendición
de Dios dependen del uso que le
demos a ese conocimiento. Por eso,
aunque la gente conozca diversas
historias bíblicas, sólo
en algunos casos ese saber marca
la diferencia. Vea cómo
obtener provecho:
En una ocasión, Jesucristo
contó a la gente una parábola,
donde Él explica por qué no
todos tienen la vida que quieren.
En ella, sus Palabras son representadas
por las semillas:
Una parte de ellas cayó a
un lado del camino, representa
a las personas que “oyen,
y luego viene el diablo y quita
de su corazón la palabra,
para que no crean y se salven.” (Lucas
8:12) Ocurre cuando la persona
no pone atención a lo que
Dios está diciendo, se distraen,
llegan tarde a la iglesia, olvidan
el mensaje de salvación,
o se forman prejuicios: sin escuchar
ni intentarlo, piensan que los
milagros no existen y/o que Dios
jamás les hará caso
o perdonará.
“
Los de sobre la piedra son los
que habiendo oído, reciben
la palabra con gozo; pero éstos
no tienen raíces; creen
por algún tiempo, y en el
tiempo de la prueba se apartan.” (Lucas
8:13) Este es
uno de los casos más encontrados entre quienes
dicen creer en Dios. Por los problemas
desaniman, le echan la culpa a
Dios de su situación, se
alejan de la Iglesia o amenazan
con hacerlo si no obtienen lo que
quieren.
“
La que cayó entre espinos, éstos
son los que oyen, pero yéndose,
son ahogados por los afanes y las
riquezas y los placeres de la vida,
y no llevan fruto.” (Lucas
8:14) Se dejan seducir por las
propuestas malignas, pecan, se
preocupan en exceso por diversas
cosas, cambian de ánimo,
se vuelven irritables y el buscar
una bendición incluso se
les hace afán, apagando
la fe, abandonando la confianza
en Dios.
Ya la última parte de las
semillas que Jesús mencionó,
es aquella que cae en buena tierra
y da fruto. “Caer en buena
tierra” significa que esa
persona no se deja abatir, distraer
o conmover. Mantiene la fe y aunque
se ve tentado por las emociones,
le da más espacio a lo que
escuchó de Dios que a lo
que percibe. No es fanático,
pero simplemente sabe que Dios
no fallará. El fruto son
la salvación y las bendiciones.
Medite en las enseñanzas
bíblicas y practique lo
que Dios propone. Ser bendecido
no es difícil, depende más
bien de nuestra decisión.
Dele un espacio a Dios.
Que
Dios les bendiga.
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:::
Dos opciones, una elección :::
Existe un abismo que separa al hombre
de Dios y,
aún así,
hay quienes creen que a su manera
pueden llegar a Él, sin embargo,
eso no es posible, pues el propio
Jesús dijo: “Yo soy
el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan
14:6) Jesús es el Puente que
puede conducirnos al Padre, y quienes
toman la decisión de entregarse
a Él, obtienen de Dios una
vida renovada. Quizá usted
está enfermo, tiene problemas
en su matrimonio, su economía
no anda nada bien, sepa que el Señor
puede restaurar su vida por completo.
“
Y el que estaba sentado en el
trono dijo: He aquí, yo
hago nuevas todas las cosas.
Y me dijo: Escribe;
porque estas palabras son fieles
y verdaderas. Y me dijo: Hecho
está.
Yo soy el Alfa y la Omega, el
principio y el fin. Al que tuviere
sed, yo
le daré gratuitamente
de la fuente del agua de la vida.
El que
venciere heredará todas
las cosas, y yo seré su
Dios, y él será mi
hijo. Pero los cobardes e incrédulos,
los abominables y homicidas,
los fornicarios y hechiceros,
los idólatras
y todos los mentirosos tendrán
su parte en el lago que arde
con fuego y azufre, que es la
muerte
segunda.” (Apocalipsis
21:5-8)
Aquí el Señor
nos da las dos caras de la moneda,
por un
lado están los que optan
por entregarse a Él, cuyo
fin es una vida nueva y plena;
y por
el otro, aquellos cuyo fin será de
dolor y sufrimiento: quienes
niegan la fe (los cobardes),
muchas veces
con tal de quedar bien con los
demás;
los que aún estando dentro
de la iglesia no creen en Él
(los incrédulos); quienes
cometen acciones que contrarían
lo dicho en las Escrituras (los
abominables); aquellos que no
perdonan, que son
vengativos y rencorosos (los
homicidas); los que dicen seguirlo
pero se involucran
con cuestiones esotéricas
(los hechiceros); quienes en
vez dirigir su adoración
a Jesús,
la enfocan hacia una imagen,
una persona, el dinero, etc.
(los idólatras).
Los vencedores se mantienen firmes
en la fe en Jesús, después
de haberlo aceptado como Señor
de su vida. La pregunta es ¿qué camino
usted elije?
Que
Dios les bendiga.
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:::
Perdonar, olvidar y no vengarse :::
La
Palabra de Dios dice en San Mateo: “Entonces
se le acercó Pedro y le dijo:
Señor, ¿cuántas
veces perdonaré a mi hermano
que peque contra mí? ¿Hasta
siete? Jesús le dijo: No te
digo hasta siete, sino aun hasta setenta
veces siete. Por lo cual el reino de
los cielos es semejante a un rey que
quiso hacer cuentas con sus siervos.
Y comenzando a hacer cuentas, le fue
presentado uno que le debía
diez mil talentos… Entonces aquel
siervo, postrado, le suplicaba, diciendo:
Señor, ten paciencia conmigo,
y yo te lo pagaré todo. El señor
de aquel siervo, movido a misericordia,
le soltó y le perdonó la
deuda.” (Mateo
18:21-27) Más
adelante la Biblia relata que aquel
siervo no tuvo misericordia de uno
de sus deudores, como lo hizo el rey
con él.
Uno de los fundamentos cristianos
es el perdón. El Señor Jesús,
en la parábola anterior, quiso
enseñarnos el proceder que debemos
tener hacia quienes nos han dañado.
No obstante, en la mayoría de
las ocasiones, la gente no es capaz
de perdonar. Infinidad de parejas discuten
porque no logran olvidar el fallo de
su cónyuge. En cada pelea
traen a la memoria el desliz del
otro.
Incluso hay quienes dicen: “yo
perdono, pero no olvidó”.
Sin duda este pensamiento no viene
de Dios. Imagínese que Dios
actuará de esa forma con nosotros,
que nos dijera que nos ha perdonado,
pero de vez en cuando nos echara en
cara lo que hicimos. Definitivamente Él
jamás actuará así,
porque cuando nos otorga el perdón
es como si nunca hubiéramos
cometido esa falla.
Otros tantos guardan rencores
de antaño
y viven pensando en la venganza ¿Cómo
se pude tener una relación con
Dios teniendo esta idea? ¿Cómo
pretende tener la misericordia
de Dios si usted carece de
ella?
Sólo el Espíritu Santo
puede capacitar para que logre perdonar
a tal grado que logré borrar
de su mente el pasado.
La misericordia del Señor fue
tan grande que aún estando en
la cruz, Jesús perdonó a
quienes lo condenaron. No permita que
su corazón siga
enfermo de rencor y usted
siga enfermo espiritualmente.
Que
Dios les bendiga.
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:::
No tema ni dude :::
Tanto Dios como los espíritus
malignos trabajan a través de
palabras. Por parte del Señor
vienen aquellas que nos motivan a seguir
adelante, a tener fe; por parte del
mal, los pensamientos generadores de
duda,
miedo.
Frecuentemente, los espíritus
malos saturan de frases negativas a la
gente, a fin de hacerlas creer que Dios
no atenderá sus oraciones, que
no merecen, que sus pecados son muy graves
y no tienen perdón. Sólo
teniendo un encuentro con Dios esas
voces dejan de surtir efecto.
Dios fortalece la fe de una persona
cuando entra en su vida: una fe
independiente de las circunstancias.
Aunque todo
indicara
fracaso, quien realmente encontró a
Dios, tiene paz interna y está seguro
del cumplimiento de las promesas divinas.
No abandona sus ilusiones.
Es cierto, todos pecamos y no hay
alguien merecedor de ser atendido
por Dios,
pero a través del Señor Jesucristo,
quien dio su vida para lavarnos del pecado,
cuando hay un arrepentimiento sincero,
podemos acercarnos a Dios y ser atendidos
por Él.
“…
teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los
cielos, Jesús el Hijo de Dios,
retengamos nuestra profesión.
Porque no tenemos un sumo sacerdote que
no pueda compadecerse de nuestras debilidades
(…) Acerquémonos, pues,
confiadamente al trono de la gracia,
para alcanzar misericordia y hallar gracia
para el oportuno socorro.” (Hebreos
4:14-16)
El apóstol dice que al acercarnos
a Dios, debemos hacerlo con confianza,
es decir, sin miedo o duda. Dios jamás
atenderá una oración midiendo
los méritos. Obviamente es necesario
caminar de acuerdo a los mandatos divinos;
pero para responder una oración,
el Señor observa la fe.
La Biblia menciona a Jesucristo
como nuestro Sumo Sacerdote,
porque el
sumo sacerdote era quien
iba a la presencia
de Dios para ofrecer sacrificios
a favor del pueblo. Con
la muerte y resurrección
del Señor Jesús, Él,
siendo Dios, se ofreció en sacrificio
para perdón de pecados; siempre
está con Dios Padre y aboga por
nosotros. Por eso podemos confiar: Dios
escuchará nuestras oraciones.
Que
Dios les bendiga.
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:::
El orden de las prioridades :::
Para que
la felicidad llegue a su vida, es necesario
que tenga un encuentro con
Dios. Una pareja, un mejor trabajo, pueden
provocar sensación de bienestar,
pero será momentánea. Nuestros éxitos
sólo llenan por instantes, no
hay algo que sea permanente si estamos
lejos
de Dios.
En Jesucristo está la plenitud de
vida. Él es la fuente de felicidad
y todo lo demás depende de Él.
Si no está en nosotros, las cosas
carecerán de sentido. Observe: quienes
más se deprimen son los millonarios,
teniendo todo comprenden que algo les falta;
ese ‘algo’ es Dios.
Ejemplo de ello es Zaqueo, cuya historia
está en el libro de Lucas, capítulo
19. Él era rico, pero buscó al
Señor porque estaba vacío.
En su paso, Jesús estuvo rodeado
de muchos, pero esa gente sólo lo
seguía por los milagros. Para los
demás, Él era un ‘solucionador
de problemas’, no entendían
que es el Salvador, Zaqueo sí.
“
Y corriendo delante, subió a un árbol
sicómoro para verle; porque había
de pasar por allí. Cuando Jesús
llegó a aquel lugar, mirando hacia
arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date
prisa, desciende, porque hoy es necesario
que pose yo en tu casa.” (Lucas 19:1-5)
Quien busca a Dios sólo por las
bendiciones, sin querer amarlo, algún
día se alejará de Dios. Si
resuelve sus problemas, dará las
gracias y se irá. Si no los resuelve,
lo maldecirá y de todos modos se
irá. ¿Usted quiere sólo
resolver sus problemas o ser feliz? No
es malo buscar una bendición, pero
ante todo debemos buscar encontrarnos con
Dios.
Zaqueo quería cambiar de vida. Devolvió cuadruplicado
lo que robó y dio a los pobres la
mitad de sus bienes. Aparentemente se quedó sin
nada, pero Jesús no lo dejó pobre,
lo bendijo pues entendió que lo
principal era saciar su alma, no sus bolsillos.
En el momento que usted anhele
encontrar a Jesús, lo hará. Aunque
tenga muchos problemas, la prioridad siempre
será encontrarse con Dios. Sólo
entregándose a Él y poniéndolo
en primer lugar, los problemas se resolverán
porque Dios tendrá cuidado de usted.
Zaqueo tenía todo, pero no tenía
nada. Cuando encontró a Jesús
no tenía nada, pero obtuvo todo.
Que
Dios les bendiga.
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:::
Sólo Jesús puede acercarlo
a Dios :::
La
mayor consecuencia del
pecado es la separación
entre el hombre y Dios, lo cual acarrea dolor
y sufrimiento. Esto explica por qué hay
personas que dicen “Dios no me escucha, Él
me abandonó.” Dios no abandona,
somos nosotros quienes nos alejamos de
su lado.
Nadie puede acercase a Dios por méritos
propios. Por eso el Señor Jesús
dio Su vida para que, a través de Él,
tuviéramos comunión con Dios.
Cuando una persona rechaza a Jesús
también se resiste al derecho de
acercarse al Creador. Solamente Jesucristo
puede perdonarle
sus pecados y aproximarlo al Padre.
“
Después de esto miré, y he
aquí una gran multitud… que
estaban delante del trono y en la presencia
del Cordero, vestidos de ropas blancas, y
con palmas en las manos… y clamaban
a gran voz, diciendo: ¡La salvación
pertenece a nuestro Dios que está sentado
en el trono, y al Cordero!” (Apocalipsis
7:9-10) Las ropas blancas y las palmas representan
la pureza, esto es, estar limpios de pecado
por medio de la sangre de Cristo. La palabra
salvación significa cura del cuerpo
y alma. Cuando una persona no tiene la salvación,
se enferma del alma: sufre depresión,
no logra perdonar y no supera traumas. Para
esto no hay medicina o tratamiento, sólo
el Señor Jesús puede sanar
el interior.
“
Estos que están vestidos de ropas
blancas, ¿quiénes son, y de
dónde han venido?... Y él me
dijo: Estos son los que han salido de la
gran tribulación, y han lavado sus
ropas, y las han emblanquecido en la sangre
del Cordero. Por esto están delante
del trono de Dios… Ya no tendrán
hambre ni sed, y el sol no caerá más
sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero
que está en medio del trono los pastoreará,
y los guiará a fuentes de aguas de
vida; y Dios enjugará toda lágrima
de los ojos de ellos.” (Apocalipsis
7:13-17) Si usted se entrega a Jesús
será lavado y blanqueado, es decir,
cuando Dios le mire ya no verá su
pecado. Quienes se rehúsan a seguir
a Cristo no son respondidos en sus oraciones
porque viven en pecado y, por lógica,
no pueden tener ninguna relación
con Dios.
La persona que vive en comunión con
Dios no tendrá calamidad ni miseria.
Si Dios permitiera esto, entonces sería
injusto. Ya que Jesús es guía
de quien lo sigue. El diablo sólo
destruye, pero Jesús jamás
lo llevará al abismo. Aquellos que
tienen comunión con el Señor
viven con alegría, paz y
prosperidad.
Que
Dios les bendiga.
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::: ¿Está preparado
para partir? :::
Conquistar bienes
materiales no es pecado, incluso tampoco
es incorrecto
desear una vida
mejor. Sin embargo, más que cualquier
beneficio tangible, el mayor de los tesoros
es la salvación eterna y por eso debemos
buscarla. Como el alimento sacia al cuerpo,
sólo una buena relación con Dios
puede dar a nuestra alma paz y alegría.
Es fácil ver en ejemplos de personalidades
mundiales que la fama, el éxito o el
dinero no logran llenar su interior. Muchos
de ellos sufren angustia. Esto ocurre porque
el alma sabe cuál será su destino
eterno aunque la persona no se encuentre
del todo consciente.
Para ilustrar el tema actual, podemos revisar
el siguiente pasaje bíblico:
“
También les refirió una parábola,
diciendo: La heredad de un hombre rico había
producido mucho. Y él pensaba dentro
de sí, diciendo: ¿Qué haré,
porque no tengo dónde guardar mis frutos?
Y dijo: Esto haré: derribaré mis
graneros, y los edificaré mayores, y
allí guardaré todos mis frutos
y mis bienes; y diré a mi alma: Alma,
muchos bienes tienes guardados para muchos
años; repósate, come, bebe, regocíjate.
Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen
a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de
quién será? Así es el
que hace para sí tesoro, y no es rico
para con Dios.” (Lucas
12:16 – 21)
Es verdad que alguien puede tenerlo todo,
pero de qué serviría ganar el mundo
entero y perderse. Una vez que la muerte llega,
el destino del alma ya está sellado:
o la eternidad con Dios, o el infierno. Bíblicamente
no existe mención de purgatorio o lugares
de expiación. Plegarias no pueden sacar
a un alma de dónde fue enviada.
Por eso Jesucristo dio su vida por
nosotros,
para que ahora elijamos con actitudes
nuestro eterno
lugar.
Amigo lector: Somos sinceros al decirle
que nuestro mayor interés es que su alma
sea salva. Luche por sus bendiciones, pero
primero arregle su vida espiritual con Dios, ámelo
no por interés sino sinceramente. Teniendo
a Dios, independientemente de las circunstancias,
siempre se sentirá feliz.
Que
Dios les bendiga.
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::: No
eche a perder su bendición :::
Para
entender el mensaje de hoy, quiero que piense
en la siguiente analogía: comparemos
nuestra vida a un automóvil; para que
pueda andar es necesario que tenga gasolina.
Mientras la fe es la chispa, la confianza es
ese combustible que lo mantiene andando.
Cuando tomamos actitudes espontáneas a
fin de llamar la atención de Dios, estamos
haciendo uso de la fe. Sin embargo, el tiempo
pasa y, en ocasiones, las bendiciones ‘tardan’ en
venir. Sólo a través de la confianza
podremos permanecer firmes, pues no todos los
días tenemos el mismo nivel de fe.
Mientras la confianza es algo constante -que
nos hace saber que, a pesar de todo, las
bendiciones vendrán-, la fe es momentánea.
Es como Abraham, a quien Dios prometió dar
un hijo. La promesa tardó 25 años
en cumplirse. En ese periodo, Abraham no siempre
tuvo la misma fe, pero siempre mantuvo la confianza.
“
No perdáis, pues, vuestra confianza, que
tiene grande galardón; porque os es necesaria
la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad
de Dios, obtengáis la promesa. Porque
aún un poquito, y el que ha de
venir vendrá, y no tardará.
Mas el justo vivirá por fe; y
si retrocediere, no agradará a
mi alma.” (Hebreos
10:35-38)
Si ha tomado actitudes de fe, no dude
que la respuesta vendrá, pues Dios busca el momento
adecuado para bendecirnos. Es como una semilla,
no todas germinan al mismo tiempo. De acuerdo
a lo que usted sembró es el tiempo que
tardará. Si ve a otros ser bendecidos
primero, no se desespere, tal vez ellos sembraron
lechuga y usted piña.
Gedeón era miedoso, pero al tomar una
actitud de fe su vida cambió. Al ofrecer
el toro que Dios le pidió en sacrificio,
el fuego no sólo vino sobre el holocausto;
espiritualmente el fuego también entró en él,
consumiendo las dudas, los miedos y colocando
confianza. Eso le hizo vencer.
Mantenga la confianza, no eche a
perder su semilla de fe, pues si
no duda ni
reclama, esa semilla
recibirá lo que necesita para que Dios
le dé el crecimiento y usted obtenga su
bendición.
Que
Dios les bendiga.
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