Iglesia Universal del Reino de Dios -IURD

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Él quiere tenerle entre sus brazos

 

Pensar que podemos hacer las cosas a nuestra manera y vivir sin problemas al permanecer lejos de Dios, es un error. El Señor Jesús nos mostró, a través de las Sagradas Escrituras, las consecuencias de tomar esa decisión.

También dijo: Un hombre tenía dos hijos y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.” (Lucas 15:11-13) Usted puede notar que en ningún momento el padre le insistió a su hijo para que no actuara de esa manera, al contrario, respetó la decisión del muchacho. Ese padre representa a Dios, Él respeta el libre albedrío de las personas; lo único que hace cuando estamos a punto de tomar una decisión es orientarnos. Sin embargo, no siempre nos damos cuenta de eso.  

  El destino está en las manos de cada uno, pues a través de las decisiones que tomamos regimos nuestro futuro. El muchacho decidió irse lejos para que su papá no lo molestara e interfiriera en sus asuntos. Esto sucede con muchas personas: se alejan de Dios para poder vivir a su manera. En esta historia, las malas decisiones causaron que el muchacho malgastara todo y cayera en miseria. Viéndose en tan mala situación, decidió regresar a casa:

  “(…) cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” (Lucas 15:18-24)

Cuando nos arrepentimos y buscamos a Dios con sinceridad, Él nos recibe y no nos reprocha la actitud que tuvimos. No importa el tamaño de su error, Él le espera con los brazos abiertos.

 

Que Dios les bendiga.

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::: ¿Quiere borrar su pasado? :::

Por diversos motivos nace el deseo de suprimir el pasado, dejar atrás lo que nos causó dolor, y recomenzar. Pero las heridas pueden ser profundas, recordarle la gravedad de sus antiguas decisiones. Obviamente Satanás aprovecha esto para acusar, de hecho su nombre significa “acusador”. Intenta que creamos imposible ser perdonados.


Nicodemo, un religioso cuya historia se relata en las Sagradas Escrituras, fue a buscar al Señor Jesús de noche, pues no quería ser visto por nadie. El motivo de su consulta fue una inquietud: él conocía las Sagradas Escrituras perfectamente, pero no era tan feliz como los discípulos del Señor; había algo diferente en ellos. Conocía las Escrituras, pero su vida no reflejaba las promesas divinas. Quería saber qué le hacía falta.


“ Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?... De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.” (Juan 3:3-5)


Como Nicodemo hay muchos. Personas aparentando felicidad y carcomiéndose por dentro. Gente que hasta ahora no han visto las bendiciones de Dios. Nicodemo hasta ese entonces había sido hipócrita, pues creía que su religiosidad era todo lo necesario para vivir bien. Cuando decidió sincerarse encontró a Jesús y Él le dijo cómo ser feliz: naciendo de Dios.


Nacer de Dios es ser regenerado por dentro. Abandonar los malos caminos, cambiar de pensamientos y predisponerse a obedecer los mandatos del Señor Jesús. Actuar así acerca a la persona a Dios, dándole la posibilidad de experimentar bendiciones: ver el reino de Dios en su vida.


¿ Desea tener una vida completa y satisfactoria? Entonces abra su corazón a Dios y permita que lo restaure. No importa su pasado, si se arrepiente, Dios le perdona sin importar la gravedad de sus errores. Hágalo y verá el reino de Dios aquí, con las bendiciones, y en la eternidad, con la salvación.

 

Que Dios les bendiga.

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::: Usted elige, pero piénselo bien :::

Cuando Dios planeó la creación, primero hizo el Jardín del Edén, un lugar reservado para que el hombre viviera de la mejor manera.


“ Tomó, pues, el Señor Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Génesis 2:15-17)


Con esto, Dios entregó al hombre el poder de la decisión. Dios no ha creado robots o marionetas. Creó personas capaces de decidir. Él sólo presenta los caminos delante de nosotros, pero nosotros elegimos. Él orientó a Adán y Adán eligió.


En la actualidad la orientación que nos da es a través de la Biblia, porque la Biblia es el manual de cristiano. No obstante, esto parece no interesar a todos.


“ Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y el Señor tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.” (Deuteronomio 30:15-16) Nadie le obliga a seguir los caminos de Dios, sin embargo, hay una recompensa para aquellos que lo siguen y esto es la multiplicación. Todo lo que usted haga será próspero.


Una verdad irrefutable es que toda persona que sigue a Dios con sinceridad, jamás quedará en peores condiciones que cuando tomó esa decisión. Ahora usted puede ser un empleado con un salario bajo, mañana Él le colocará en un puesto sobresaliente con un buen pago. Además no tendrá ninguna necesidad de ir en busca de oportunidades a otro país, porque las puertas se le abrirán en éste.


“ A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando al Señor tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días…” (Deuteronomio 30:19-20)


Dios le invita a escoger Su camino, no como una religión o tradición sino como forma de vida. No importa su pasado, si decide corregir su vida y obedecer al Señor, Dios tendrá misericordia y le ayudará.

 

Que Dios les bendiga.

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::: No necesita apoyo, sólo decidirse :::

La fe que procede del Espíritu Santo, no permite que la persona se resigne ante un problema, al contrario, lo vuelve una persona decidida y le da la fuerza para luchar contra la adversidad.


Israel era un pueblo que dependía del campo y necesitaba de las lluvias para que la tierra produjera. Con la ambición de querer producir más, el pueblo adoró a Baal porque era un supuesto dios de la fertilidad y lluvia. Creían en Dios, pero también en Baal.


Sin embargo, había un hombre decidido, el profeta Elías, quien determinó que no llovería en 3 años y 6 meses. A pesar de que el pueblo clamaba a Baal, la lluvia continuaba sin venir. “Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si el Señor es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.” (1 Reyes 18:20-21) Lo que Él quería era que el pueblo se decidiera. “Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta del Señor; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres… Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre del Señor; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios...” (1 Reyes 18:22-24)


Elías no fue para hacer un intento, él estaba decidido; o Dios respondía o entonces sería asesinado por el pueblo. Elías luchaba solo contra 450 hombres. Esto nos muestra que la persona que quiere vencer, no depende del gobierno, la crisis o el apoyo de un familiar para ganar. Sólo depende de sus decisiones de fe, porque así Dios podrá doblegar a sus enemigos, sin importar quien esté en contra suya.


“ Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo… Respóndeme, Señor, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Señor, eres el Dios…Entonces cayó fuego de Dios, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.” (1 Reyes 18:36-39) Si Dios está a su lado, sin duda alguna, tendrá la victoria.


Este día 13 es su oportunidad de terminar con la sequía que aqueja su vida, sólo decídase. Busque a Dios, clame a Él, sacrifique como lo hizo Elías, sin miedo alguno, y vea que Dios aún responde con fuego a través de las bendiciones.

 

Que Dios les bendiga.

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::: La convicción de vencer :::

Cuando el Espíritu Santo entra en una persona, le da la convicción de que vencerá sus problemas. Esa fe verdadera no permite términos medios y tampoco tiene cavidad para la duda.


Lo lamentable es que hay personas que asisten a la iglesia con la idea de sólo intentar que su situación mejore, piensan que quizá Dios les ayudará o quizá no. No están seguros de que el milagro acontezca. Sin embargo, para que un milagro ocurra es necesario que haya fe; dejarlo a la suerte implica duda y eso imposibilita las bendiciones.


Quien tiene fe, aunque no esté viendo el resultado que espera, y en lugar de ganar esté perdiendo, sabe que pasará, sus sueños se harán realidad. Es decir, el milagro primero es concebido en su interior y posteriormente se materializará. Es como cuando una mujer se embaraza, primero está dentro de ella, no lo ve, pero lo siente, se cuida por él, compra cosas para él y visualiza su vida en función de él, aún sin tenerlo entre sus brazos.


Dios no quiere que nos conformemos: “Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.” (Joel 3:9-8) El Señor quiere que usted se revelé y luche por sus metas. Él no quiere que sienta compasión de sí mismo porque eso no le llevará a lugar alguno.


Tener fe es distinto a ser positivo, pues quien es positivo cree en la posibilidad de que las cosas salgan bien. Quien tiene fe sabe que las cosas sí o sí saldrán bien.
La iglesia no es la que cambia la vida de las personas, lo que hace la diferencia es la actitud que toman, la decisión de querer cambiar, ponerle un alto a lo que están pasando. El Señor Jesús no hace milagros por lástima, Él actúa en la gente decidida. Ejemplo de ello es que de entre toda una multitud, sólo sanó a una mujer, pues sólo ella estaba decidida a tocar el borde de su manto y ser sanada (lea Marcos 5:24 al 34).


“ Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Señor, a tus fuertes... Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día del Señor en el valle de la decisión.” (Joel 3:11-14)


El próximo 13 de septiembre es su oportunidad de decidir, pues en todas las Iglesias Universal del mundo se llevará a cabo el Día de la Decisión. Participe y decídase por la vida que siempre quiso.


Que Dios les bendiga.

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::: Decida vencer :::

Dios jamás decidirá por nosotros, pues respeta nuestro libre albedrío. Lamentablemente, hay quienes toman decisiones basándose en las emociones, desaprovechan oportunidades y obtienen consecuencias no gratas.


No obstante, existe la otra cara de la moneda, es decir, personas que no se guían por lo que ven, oyen o sienten, sino que en cada problema vislumbran la oportunidad de cambiar su actual situación y salir victoriosos.


La Biblia relata que hubo una guerra entre los filisteos y los israelitas. En lugar de luchar ejército contra ejército, los filisteos dijeron que si alguien lograba vencer a uno de sus soldados, de nombre Goliat, ellos servirían a Israel o viceversa. Goliat era un hombre de batalla, fuerte y temible. “Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor… Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.” (1 Samuel 17:24-25)


David era depreciado por su padre y hermanos debido a su aspecto, pequeño y delicado. A pesar del rechazo que sufría, era valiente. Por eso se ofreció para vencer al filisteo. Mientras todos, incluso el rey, veían al gigante como un problema, él lo veía como la oportunidad para cambiar la situación que estaba viviendo, honrar a Dios y obtener el favor del rey Saúl.


“ David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba (…) y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: (…) también me librará de la mano de este filisteo (…)” (1 Samuel 17:34-37)


David obtuvo la victoria (capítulo 17). Como él, usted puede vencer sus problemas, sin importar lo que otros digan, si simplemente decide creer, guiarse por la fe y luchar por lo que quiere.

 

Que Dios les bendiga.

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::: No basta conocer la Biblia para recibir una bendición :::

 

Estudiar la Biblia jamás cambió la vida de alguien, pues lo que trae beneficios no es sólo aprenderse las escrituras; el milagro y la bendición de Dios dependen del uso que le demos a ese conocimiento. Por eso, aunque la gente conozca diversas historias bíblicas, sólo en algunos casos ese saber marca la diferencia. Vea cómo obtener provecho:


En una ocasión, Jesucristo contó a la gente una parábola, donde Él explica por qué no todos tienen la vida que quieren. En ella, sus Palabras son representadas por las semillas:


Una parte de ellas cayó a un lado del camino, representa a las personas que “oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.” (Lucas 8:12) Ocurre cuando la persona no pone atención a lo que Dios está diciendo, se distraen, llegan tarde a la iglesia, olvidan el mensaje de salvación, o se forman prejuicios: sin escuchar ni intentarlo, piensan que los milagros no existen y/o que Dios jamás les hará caso o perdonará.


“ Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.” (Lucas 8:13) Este es uno de los casos más encontrados entre quienes dicen creer en Dios. Por los problemas desaniman, le echan la culpa a Dios de su situación, se alejan de la Iglesia o amenazan con hacerlo si no obtienen lo que quieren.


“ La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.” (Lucas 8:14) Se dejan seducir por las propuestas malignas, pecan, se preocupan en exceso por diversas cosas, cambian de ánimo, se vuelven irritables y el buscar una bendición incluso se les hace afán, apagando la fe, abandonando la confianza en Dios.


Ya la última parte de las semillas que Jesús mencionó, es aquella que cae en buena tierra y da fruto. “Caer en buena tierra” significa que esa persona no se deja abatir, distraer o conmover. Mantiene la fe y aunque se ve tentado por las emociones, le da más espacio a lo que escuchó de Dios que a lo que percibe. No es fanático, pero simplemente sabe que Dios no fallará. El fruto son la salvación y las bendiciones.


Medite en las enseñanzas bíblicas y practique lo que Dios propone. Ser bendecido no es difícil, depende más bien de nuestra decisión. Dele un espacio a Dios.

 

Que Dios les bendiga.

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::: Dos opciones, una elección :::

Existe un abismo que separa al hombre de Dios y, aún así, hay quienes creen que a su manera pueden llegar a Él, sin embargo, eso no es posible, pues el propio Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6) Jesús es el Puente que puede conducirnos al Padre, y quienes toman la decisión de entregarse a Él, obtienen de Dios una vida renovada. Quizá usted está enfermo, tiene problemas en su matrimonio, su economía no anda nada bien, sepa que el Señor puede restaurar su vida por completo.


“ Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apocalipsis 21:5-8)

Aquí el Señor nos da las dos caras de la moneda, por un lado están los que optan por entregarse a Él, cuyo fin es una vida nueva y plena; y por el otro, aquellos cuyo fin será de dolor y sufrimiento: quienes niegan la fe (los cobardes), muchas veces con tal de quedar bien con los demás; los que aún estando dentro de la iglesia no creen en Él (los incrédulos); quienes cometen acciones que contrarían lo dicho en las Escrituras (los abominables); aquellos que no perdonan, que son vengativos y rencorosos (los homicidas); los que dicen seguirlo pero se involucran con cuestiones esotéricas (los hechiceros); quienes en vez dirigir su adoración a Jesús, la enfocan hacia una imagen, una persona, el dinero, etc. (los idólatras).


Los vencedores se mantienen firmes en la fe en Jesús, después de haberlo aceptado como Señor de su vida. La pregunta es ¿qué camino usted elije?

 

Que Dios les bendiga.

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::: Perdonar, olvidar y no vengarse :::

La Palabra de Dios dice en San Mateo: “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos… Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.” (Mateo 18:21-27) Más adelante la Biblia relata que aquel siervo no tuvo misericordia de uno de sus deudores, como lo hizo el rey con él.


Uno de los fundamentos cristianos es el perdón. El Señor Jesús, en la parábola anterior, quiso enseñarnos el proceder que debemos tener hacia quienes nos han dañado. No obstante, en la mayoría de las ocasiones, la gente no es capaz de perdonar. Infinidad de parejas discuten porque no logran olvidar el fallo de su cónyuge. En cada pelea traen a la memoria el desliz del otro.


Incluso hay quienes dicen: “yo perdono, pero no olvidó”. Sin duda este pensamiento no viene de Dios. Imagínese que Dios actuará de esa forma con nosotros, que nos dijera que nos ha perdonado, pero de vez en cuando nos echara en cara lo que hicimos. Definitivamente Él jamás actuará así, porque cuando nos otorga el perdón es como si nunca hubiéramos cometido esa falla.


Otros tantos guardan rencores de antaño y viven pensando en la venganza ¿Cómo se pude tener una relación con Dios teniendo esta idea? ¿Cómo pretende tener la misericordia de Dios si usted carece de ella?


Sólo el Espíritu Santo puede capacitar para que logre perdonar a tal grado que logré borrar de su mente el pasado.


La misericordia del Señor fue tan grande que aún estando en la cruz, Jesús perdonó a quienes lo condenaron. No permita que su corazón siga enfermo de rencor y usted siga enfermo espiritualmente.

 

Que Dios les bendiga.

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::: No tema ni dude :::

Tanto Dios como los espíritus malignos trabajan a través de palabras. Por parte del Señor vienen aquellas que nos motivan a seguir adelante, a tener fe; por parte del mal, los pensamientos generadores de duda, miedo.


Frecuentemente, los espíritus malos saturan de frases negativas a la gente, a fin de hacerlas creer que Dios no atenderá sus oraciones, que no merecen, que sus pecados son muy graves y no tienen perdón. Sólo teniendo un encuentro con Dios esas voces dejan de surtir efecto.


Dios fortalece la fe de una persona cuando entra en su vida: una fe independiente de las circunstancias. Aunque todo indicara fracaso, quien realmente encontró a Dios, tiene paz interna y está seguro del cumplimiento de las promesas divinas. No abandona sus ilusiones.


Es cierto, todos pecamos y no hay alguien merecedor de ser atendido por Dios, pero a través del Señor Jesucristo, quien dio su vida para lavarnos del pecado, cuando hay un arrepentimiento sincero, podemos acercarnos a Dios y ser atendidos por Él.


“… teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades (…) Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Hebreos 4:14-16)


El apóstol dice que al acercarnos a Dios, debemos hacerlo con confianza, es decir, sin miedo o duda. Dios jamás atenderá una oración midiendo los méritos. Obviamente es necesario caminar de acuerdo a los mandatos divinos; pero para responder una oración, el Señor observa la fe.


La Biblia menciona a Jesucristo como nuestro Sumo Sacerdote, porque el sumo sacerdote era quien iba a la presencia de Dios para ofrecer sacrificios a favor del pueblo. Con la muerte y resurrección del Señor Jesús, Él, siendo Dios, se ofreció en sacrificio para perdón de pecados; siempre está con Dios Padre y aboga por nosotros. Por eso podemos confiar: Dios escuchará nuestras oraciones.

 

Que Dios les bendiga.

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::: El orden de las prioridades :::

Para que la felicidad llegue a su vida, es necesario que tenga un encuentro con Dios. Una pareja, un mejor trabajo, pueden provocar sensación de bienestar, pero será momentánea. Nuestros éxitos sólo llenan por instantes, no hay algo que sea permanente si estamos lejos de Dios.


En Jesucristo está la plenitud de vida. Él es la fuente de felicidad y todo lo demás depende de Él. Si no está en nosotros, las cosas carecerán de sentido. Observe: quienes más se deprimen son los millonarios, teniendo todo comprenden que algo les falta; ese ‘algo’ es Dios.


Ejemplo de ello es Zaqueo, cuya historia está en el libro de Lucas, capítulo 19. Él era rico, pero buscó al Señor porque estaba vacío. En su paso, Jesús estuvo rodeado de muchos, pero esa gente sólo lo seguía por los milagros. Para los demás, Él era un ‘solucionador de problemas’, no entendían que es el Salvador, Zaqueo sí.


“ Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.” (Lucas 19:1-5)


Quien busca a Dios sólo por las bendiciones, sin querer amarlo, algún día se alejará de Dios. Si resuelve sus problemas, dará las gracias y se irá. Si no los resuelve, lo maldecirá y de todos modos se irá. ¿Usted quiere sólo resolver sus problemas o ser feliz? No es malo buscar una bendición, pero ante todo debemos buscar encontrarnos con Dios.


Zaqueo quería cambiar de vida. Devolvió cuadruplicado lo que robó y dio a los pobres la mitad de sus bienes. Aparentemente se quedó sin nada, pero Jesús no lo dejó pobre, lo bendijo pues entendió que lo principal era saciar su alma, no sus bolsillos.


En el momento que usted anhele encontrar a Jesús, lo hará. Aunque tenga muchos problemas, la prioridad siempre será encontrarse con Dios. Sólo entregándose a Él y poniéndolo en primer lugar, los problemas se resolverán porque Dios tendrá cuidado de usted.


Zaqueo tenía todo, pero no tenía nada. Cuando encontró a Jesús no tenía nada, pero obtuvo todo.

 

Que Dios les bendiga.

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::: Sólo Jesús puede acercarlo a Dios :::

La mayor consecuencia del pecado es la separación entre el hombre y Dios, lo cual acarrea dolor y sufrimiento. Esto explica por qué hay personas que dicen “Dios no me escucha, Él me abandonó.” Dios no abandona, somos nosotros quienes nos alejamos de su lado.


Nadie puede acercase a Dios por méritos propios. Por eso el Señor Jesús dio Su vida para que, a través de Él, tuviéramos comunión con Dios. Cuando una persona rechaza a Jesús también se resiste al derecho de acercarse al Creador. Solamente Jesucristo puede perdonarle sus pecados y aproximarlo al Padre.


“ Después de esto miré, y he aquí una gran multitud… que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos… y clamaban a gran voz, diciendo: ¡La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero!” (Apocalipsis 7:9-10) Las ropas blancas y las palmas representan la pureza, esto es, estar limpios de pecado por medio de la sangre de Cristo. La palabra salvación significa cura del cuerpo y alma. Cuando una persona no tiene la salvación, se enferma del alma: sufre depresión, no logra perdonar y no supera traumas. Para esto no hay medicina o tratamiento, sólo el Señor Jesús puede sanar el interior.


“ Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?... Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios… Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Apocalipsis 7:13-17) Si usted se entrega a Jesús será lavado y blanqueado, es decir, cuando Dios le mire ya no verá su pecado. Quienes se rehúsan a seguir a Cristo no son respondidos en sus oraciones porque viven en pecado y, por lógica, no pueden tener ninguna relación con Dios.


La persona que vive en comunión con Dios no tendrá calamidad ni miseria. Si Dios permitiera esto, entonces sería injusto. Ya que Jesús es guía de quien lo sigue. El diablo sólo destruye, pero Jesús jamás lo llevará al abismo. Aquellos que tienen comunión con el Señor viven con alegría, paz y prosperidad.

 

Que Dios les bendiga.

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::: ¿Está preparado para partir? :::

Conquistar bienes materiales no es pecado, incluso tampoco es incorrecto desear una vida mejor. Sin embargo, más que cualquier beneficio tangible, el mayor de los tesoros es la salvación eterna y por eso debemos buscarla. Como el alimento sacia al cuerpo, sólo una buena relación con Dios puede dar a nuestra alma paz y alegría.


Es fácil ver en ejemplos de personalidades mundiales que la fama, el éxito o el dinero no logran llenar su interior. Muchos de ellos sufren angustia. Esto ocurre porque el alma sabe cuál será su destino eterno aunque la persona no se encuentre del todo consciente.


Para ilustrar el tema actual, podemos revisar el siguiente pasaje bíblico:
“ También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” (Lucas 12:16 – 21)


Es verdad que alguien puede tenerlo todo, pero de qué serviría ganar el mundo entero y perderse. Una vez que la muerte llega, el destino del alma ya está sellado: o la eternidad con Dios, o el infierno. Bíblicamente no existe mención de purgatorio o lugares de expiación. Plegarias no pueden sacar a un alma de dónde fue enviada. Por eso Jesucristo dio su vida por nosotros, para que ahora elijamos con actitudes nuestro eterno lugar.


Amigo lector: Somos sinceros al decirle que nuestro mayor interés es que su alma sea salva. Luche por sus bendiciones, pero primero arregle su vida espiritual con Dios, ámelo no por interés sino sinceramente. Teniendo a Dios, independientemente de las circunstancias, siempre se sentirá feliz.

 

Que Dios les bendiga.

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::: No eche a perder su bendición :::

Para entender el mensaje de hoy, quiero que piense en la siguiente analogía: comparemos nuestra vida a un automóvil; para que pueda andar es necesario que tenga gasolina. Mientras la fe es la chispa, la confianza es ese combustible que lo mantiene andando.


Cuando tomamos actitudes espontáneas a fin de llamar la atención de Dios, estamos haciendo uso de la fe. Sin embargo, el tiempo pasa y, en ocasiones, las bendiciones ‘tardan’ en venir. Sólo a través de la confianza podremos permanecer firmes, pues no todos los días tenemos el mismo nivel de fe.


Mientras la confianza es algo constante -que nos hace saber que, a pesar de todo, las bendiciones vendrán-, la fe es momentánea. Es como Abraham, a quien Dios prometió dar un hijo. La promesa tardó 25 años en cumplirse. En ese periodo, Abraham no siempre tuvo la misma fe, pero siempre mantuvo la confianza.


“ No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma.” (Hebreos 10:35-38)


Si ha tomado actitudes de fe, no dude que la respuesta vendrá, pues Dios busca el momento adecuado para bendecirnos. Es como una semilla, no todas germinan al mismo tiempo. De acuerdo a lo que usted sembró es el tiempo que tardará. Si ve a otros ser bendecidos primero, no se desespere, tal vez ellos sembraron lechuga y usted piña.


Gedeón era miedoso, pero al tomar una actitud de fe su vida cambió. Al ofrecer el toro que Dios le pidió en sacrificio, el fuego no sólo vino sobre el holocausto; espiritualmente el fuego también entró en él, consumiendo las dudas, los miedos y colocando confianza. Eso le hizo vencer.


Mantenga la confianza, no eche a perder su semilla de fe, pues si no duda ni reclama, esa semilla recibirá lo que necesita para que Dios le dé el crecimiento y usted obtenga su bendición.

 

Que Dios les bendiga.

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::: El fruto del sacrificio :::

Tanto Dios como el diablo saben que el sacrificio tiene su fruto. No hay algo que se logre sin esfuerzo y por ello, al no ser fácil obtener beneficios, pocos logran una vida con calidad. Ejemplo de esto es que de miles de estudiantes que ingresan a una carrera universitaria, sólo algunos se titulan; aquellos que se empeñaron más en lograrlo y, decididos, vencieron las barreras. Así es en todo: para lograr una meta se necesita sacrificar.


Hay tres clases de personas:


1. Miedosos: Quienes temen tomar actitudes al considerar su situación. Simplemente se esconden, renuncian a la meta o se conduelen de sí.


2. Hipócritas: Aunque suene tosco el título, son aquellos que dicen que harán algo, pero luego desisten.


3. Valientes: Como los dos anteriores, tienen sueños, pero no desisten hasta alcanzarlos. Enfrentan problemas como los otros, pero los vencen. Son decididos y sacan fuerzas de la debilidad.


Hasta el Señor Jesucristo, incluido en el grupo de los valientes, tuvo que sacrificar para darnos la salvación por eso también fue atacado por el diablo quien, sin lograrlo, intentó detenerlo de su cometido (Mateo 16:21 y 22).


Quien tiene fe real no deja que nada lo frene y, espiritualmente hablando, discierne que aunque el diablo quiera detenerlo simplemente no se detendrá, pues tiene muy claro qué es lo quiere y no busca facilidades. Vea lo que vea, pase lo que pase y espere cuánto espere, sabe que su sacrificio no es, fue o será en vano.


Si decide luchar por sus metas, hágalo. Vendrán a usted palabras de duda, gente que lo critique, personas y situaciones que intentarán desanimarlo; no obstante mantenga su fe, esfuércese como se propuso, no mida las horas, los días o el empeño que le lleve, al final, Dios bendecirá lo que emprenda.


“ Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho… Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida…” (Isaías 53:11 y 12)


Así fue con Jesucristo quien obtuvo victorias, y así será con aquellos que son valientes.

Que Dios les bendiga.

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::: La obediencia nos lleva a la conquista :::

La transformación de vida no se da por asistir a una iglesia o por hacer novenas de oración. El cambio sólo se da cuando la persona toma conciencia de lo importante que es ser obediente a la voz de Dios. Mientras esta actitud falte, en la vida de un cristiano, siempre estará luchando sin que Dios pueda ayudarle.


“ Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de el Señor tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también el Señor tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.” (Deuteronomio 28:1) Cuando se tiene una obediencia incondicional a la palabra de Dios, Él honra exaltándolo y haciendo que sobresalga entre los demás.


Por ejemplo: en la Biblia podemos leer que Abram no era alguien admirado, era uno más entre la multitud. Sin embargo, en el momento en que el Señor le pidió que saliera de la tierra en la que estaba y fuera a otro lugar, Abraham dejó de ser como todos y fue honrado por Dios, ¿por qué? Simplemente porque fue obediente al Señor.


Las personas que cambian de vida en la Iglesia Universal lo hacen porque acatan la voluntad de Dios, anteponiendo la obediencia a su placer. “Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz del Señor tu Dios.” (Deuteronomio 28:2) Si usted ya no quiere tener fracasos en su vida, la exhortación es clara: aprenda a escuchar la voz de Dios y obedézcala. Sólo de esta manera las bendiciones del Señor le serán derramadas.


Hay gente que no entiende estas palabras ya que sólo se dedican a pedir, pero jamás se preocupan por cumplir los mandatos divinos, como consecuencia su bendición tarda en llegar. Esto no quiere decir que el Señor no quiera responder, más bien que la persona tarda en entender cuál es la parte que le toca hacer.


Dios no quiere ver a su pueblo humillado, viviendo de favores, endeudado y sin algo para comer. Él quiere plenitud para sus hijos: “Te abrirá el Señor su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado… y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos del Señor tu Dios…” (Deuteronomio 28:12-13)


Recuerde que la fe bíblica no es tener un pensamiento positivo sino ser obediente a la voz de Dios y, por ello, estar seguros de la bendición.

Que Dios les bendiga.

Obispo Franklin

Santo Culto con Obispo Franklin

Plegarias: Obispo Franklin

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::: Diferencias entre: Diezmo, ofrenda y sacrificio :::

Existen tres cosas que son parecidas, pero que al final traen un resultado diferente: Diezmo, ofrenda y sacrificio.


El diezmo simboliza fidelidad. Por eso es que es algo fijo, el diez por ciento de lo que llega a nuestras manos. Cuando somos fieles a Dios, Él sabe que puede confiarnos Sus bendiciones.


La ofrenda expresa amor. Es dar a Dios lo que se quiere en una forma espontánea.
El sacrificio expresa la fe. Aquí, la persona no da lo que quiere, sino lo que Dios le pide. El sacrificio es para los que quieren una conquista, sea espiritual o material.


“Y él (Gedeón) respondió… Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él (Dios) respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas. Y entrando Gedeón, preparó un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de aquella encina… Y extendiendo el ángel de Dios el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura…” (Jueces 6:17-23)


Gedeón no sólo necesitaba paz, sino un milagro para salir de la opresión que sufría a manos de Madián. Estando en crisis alimenticia, el cabrito que ofrendó no era algo despreciable, sin embargo no resolvía nada. No así cuando él sacrificó: “Aconteció que la misma noche le dijo Dios: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años… y edifica altar al Señor tu Dios… y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto… Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como Dios le dijo.” (Versos 25-27)


Nótese que es Dios quien determinó el sacrificio que quería de Gedeón. Cada uno tenemos un “toro” guardado y ese es el que Dios nos pide. Aquel toro significaba la esperanza de Gedeón y de su familia de que, al terminar la opresión, volverían a prosperar, así que podría pensarse que al darlo en sacrificio arriesgaba a hundir a su familia aún más en la miseria, pero la fe es justamente eso: depender de Dios.


En la Campaña de Israel se da sacrificio, de ahí la importancia de saber diferenciar el sacrificio de la ofrenda, pues de lo contrario no se obtiene la respuesta deseada. Pida al Señor que le revele qué es lo que quiere de usted.

Que Dios les bendiga.

Obispo Franklin

Santo Culto con Obispo Franklin

Plegarias: Obispo Franklin

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::: Deshágase de la autocompasión y triunfe :::

En la época de los jueces, el pueblo de Israel, durante siete años, vivió escondido en las cuevas. Desafortunadamente, en momentos más críticos, ellos, como cualquier ser humano, desarrollaron la capacidad de adaptarse. Lo anterior, aunque sea un paliativo, no arranca el problema de fondo. Así, ocultos, los israelitas eran testigos de cómo su nación estaba siendo devastada.


Sin embargo, como hemos hablado en otras ocasiones, Dios no desea que nos adaptemos a los problemas. En el sufrimiento, Dios sí está consciente del dolor que usted siente, pero nada puede hacer mientras no exista fe de por medio, y la fe implica acción: enfrentar el problema, no huir de él.


En el caso de Israel, la respuesta de Dios vino cuando un hombre llamado Gedeón, quien ya estaba harto de todo, salió de la cueva. No buscó a alguien que lo acompañara y se dio a la tarea de arriesgar su vida y salir a sacudir el trigo. Era eso o aceptar resignadamente que su familia muriera de hambre.


Cuando vienen las peores tormentas siempre estaremos solos como Gedeón, pero ¡gracias a Dios por ello!, pues sólo necesitamos a Dios de nuestro lado.


La fe debe ser racional, inteligente. Si tenemos un Dios Todopoderoso, no tenemos por qué sufrir. Quien tiene fe, jamás se resigna, no se entrega ni somete a las circunstancias; siempre lucha hasta triunfar.


Más adelante, Gedeón expuso sus flaquezas a Dios: le dijo que era el menor de la familia más pobre, o sea, para la sociedad no era nadie. Humanamente, no tenía condiciones de vencer a Madián, pero su fe provocó que la mano de Dios se moviera, quien le dijo: “Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.” (Jueces 6:16)


Aunque no tenga capacidad de lograr lo que quiere: porque es pobre; porque la amante de su esposo es más linda, más joven; porque no tiene estudios; porque ya fracasó muchas veces; si decide luchar, Dios le dará lo que necesita y peleará con usted.


A usted le han dicho que Dios es Todopoderoso, eso es verdad y es hora de que lo compruebe con su propia vida, ¿cómo?, comience por retomar sus metas. Dios no será glorificado en usted si los problemas prevalecen, y sí si sale victorioso. Como todo Padre, Él desea ver felices a sus hijos para sentirse bien, pero recuerde que, como se ha dicho, la vida de calidad depende de la indignación.

Que Dios les bendiga.

Obispo Franklin

Santo Culto con Obispo Franklin

Plegarias: Obispo Franklin

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::: Dios sólo se manifiesta a los inconformes e indignados :::

Dios busca gente que crea en Su palabra y que esté dispuesta a luchar para glorificarlo. Él no se manifiesta a los cobardes, sólo al haber una reacción de fe, el Señor depara bendiciones.


En el libro de Jueces, la Biblia revela que el pueblo de Israel llevaba 7 años sufriendo: “La mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados.” (Jueces 6:2) En el presente, la situación no es distinta, habiendo familias grandes que viven en una misma habitación, humilladas porque sus ingresos económicos se deben a préstamos.


Israel creía en Dios. Hoy, muchos creen en Dios, sin embargo, igual padecen calamidades. ¿Por qué sucede esto? Porque el Señor no puede hacer nada si no hay fe de por medio. Y es que cuando Él manifiesta Su poder, no lo hace por lástima o pena, Él sólo hace acto de presencia cuando las personas están inconformes con lo que viven y lo expresan con actitudes de fe.
“ De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron al Señor.” (Jueces 6:6) Israel ya no aguantaba tanta desdicha y aunque clamaba a Dios, no luchaba.


Gedeón era un hombre indignado con lo que sucedía en Israel. No aceptaba la pobreza y por eso salía a trabajar queriendo defender lo suyo. Estando en sus labores se le apareció el Ángel de Dios, quien le dijo: “El Señor está contigo varón esforzado y valiente. Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado…? … ahora el Señor nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.” El Ángel no se apareció dentro de la cueva, sino afuera de ésta, cuando aquel hombre mostró no estar resignado.


Cuando Gedeón comenzó a luchar por su pueblo, lo hizo solo, pues nadie creía en él. Tal vez este sea su caso: no hay quien le ayude a salir de los problemas. Con todo, sepa que la fe es individual y a pesar que nadie le tienda la mano, Dios sólo espera que usted crea que logrará revertir sus circunstancias.


Gedeón no se sometió a la opresión de Madián, y ese inconformismo le hizo salir de la cueva y lograr el respaldo de Dios. Si usa su fe y se esfuerza, de cierto el Señor le ayudará a poner fin a toda adversidad.

Que Dios les bendiga.

Obispo Franklin

Santo Culto con Obispo Franklin

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Dios busca valientes, personas que se indignen contra las adversidades, gente que quiera luchar por sus sueños. Él no se manifiesta a los conformistas que aceptan las situaciones difíciles como sucesos normales.


La Biblia relata en el libro de Números capítulo trece, que Moisés mando a 12 espías a reconocer la tierra de Canaán. Después de cuarenta días los espías volvieron y se presentaron ante Moisés diciendo que, ciertamente, era una tierra en la que fluían leche y miel. Sin embargo, dijeron que no podían tomar posesión de ella porque estaba habitada por gigantes. Cuando el pueblo de Israel escuchó esto se vino abajo. “Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche.” (Números 14:1)


Actualmente hay quienes se dejan influenciar por las malas noticias que les dicen terceras personas. El pueblo de Israel no había visto nada de lo que los espías dijeron, sólo escucharon la palabra y eso bastó para que se desanimaran. Mucha gente, ante la desgracia, se desespera, desaniman, por su cabeza pasa cualquier tipo de pensamiento menos el de usar la fe.


En la vida tenemos dos opciones: ir a favor o ir en contra de la corriente, es decir, resignarse ante la tragedia o revelarse contra la situación y actuar para que ésta cambie.


Diez espías fueron cobardes, sólo miraron dificultades, sólo dos vieron una oportunidad en aquel ambiente. Con todo, el pueblo se quejó: “Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!” (Números 14:2)


¿ Cómo podrá Dios ayudar a un resignado? Dios actúa en la vida de aquellos que tienen fe, porque cuando una persona tiene fe se levanta para luchar. Quizá su problema sea grande, pero no hay duda alguna de que Dios es mayor a cualquier adversidad.


El Señor había prometido una tierra abundante para el pueblo de Israel, pero nunca prometió que esa tierra estaría libre de enemigos. Así mientras diez hombres se lamentaron, dos vieron la oportunidad de luchar por una tierra que valía la pena. Los diez hombres y el pueblo de Israel murieron en el desierto y sólo Josué y Caleb pudieron entrar en la tierra prometida.


¿ Usted qué hará, disfrutar de la tierra prometida o morir en el desierto?

 

Que Dios les bendiga.

Obispo Franklin

Santo Culto con Obispo Franklin

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:: Salga de la cueva ::

En el libro de Jueces, en los capítulos 6, 7 y 8, se nos presenta una historia que muestra cómo Dios depende de la actuación del hombre para poder manifestar Su poder. Y es que Dios no trabaja en solo, Él depende de que el individuo dé el primer paso, pues únicamente al haber una expresión de fe, el Señor hace que las cosas sucedan.


Los primeros dos versículos del capítulo 6 de Jueces, menciona: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Dios; y el Señor los entregó en mano de Madián por siete años. Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados.” Antes de que los israelitas pasaran tal humillación, ellos disfrutaron 40 años de paz (lea Jueces 5:31). En ese período, ellos prosperaron, crecieron, se multiplicaron, se establecieron, edificaron, es decir, progresaron. Sin embargo, esa prosperidad, al traerles una sensación de bienestar, les hizo descuidar su relación con Dios. Así vemos que en tan sólo 7 años Israel perdió lo que había conquistado en 40. Todo eso se originó por haber roto la relación con Dios e inclinarse al pecado, pues eso les privó de la fuerza para luchar contra los enemigos.


Hoy en día, no son pocas las personas que también han edificado cuevas para esconderse. Después de trabajar por muchos años para lograr algo, al perderlo en poco tiempo, se vuelven víctimas de la frustración y construyen ‘cuevas’. Esas cuevas son el miedo, sus sentimientos, su trabajo, las adicciones… Se esconden en estas cosas para tratar de olvidar los problemas. La cueva significa que la persona se rinde ante las circunstancias que le son contrarias; es el lugar desde donde contemplan todo destruido y no reaccionan.


Cuando realmente se vive por fe, uno se levanta para luchar, no se esconde, pues el Espíritu de Dios siempre nos impulsa a no conformarnos con los problemas y buscar el cumplimiento de las promesas divinas.


No podemos permitirnos ser personas que viven lamentándose y sin tomar una actitud que les ayude a cambiar la situación.


¿ Tiene deseos por realizar? Entonces salga de la cueva y vaya adelante, luche por lo que quiere. Dios puede bendecirle grandemente, pero es necesario que usted reaccione. No sólo tenga fe, vívala.

 

Que Dios les bendiga.

Obispo Franklin

Santo Culto con Obispo Franklin

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:: Léalo si alguna vez sus lágrimas no le consolaron ::

Al atravesar por una aflicción, lo único que puede provocar un milagro no son las lágrimas sino la fe.


Infelizmente, en lugar de usar la fe, la mayoría opta por resignarse o condolerse de sí misma o de su situación. Pero Dios no bendice por lástima.


¿ Cuántas veces lloró al considerar las dificultades? En alguna etapa todos lloramos de más. No obstante, debemos saber que eso no resuelve la situación. Por más dolor que sintamos, debemos hacer lo que hizo Josué: levantarnos y continuar.


“ Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Dios, que el Señor habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.” (Josué 1:1y 2)


Al morir Moisés, la esperanza de toda una nación también murió. Él había sido su patriarca y guía. Con su último suspiro también se fueron sus ganas de seguir. Estaban todavía en el desierto y él era quien los guiaba a la tierra prometida. Se creyeron desamparados.


Como el pueblo de Israel, al enfrentar una situación crítica, las personas se sienten solas, tristes. Si usted lee con atención, verá que en el versículo de arriba, aunque Dios sabía que Moisés había muerto, Él mandó a Josué que se levantara y cruzara el río.


Perder una batalla no significa perder la guerra. Hay quienes incluso, desesperados, amenazan a Dios o lo chantajean diciendo que si no responde, dejarán de creer en Él o harán tal o cual cosa. Cabe decir que eso no es fe, pues está contemplando la posibilidad de no ser atendido. A Dios no se le chantajea. Quien tiene fe, cree y persigue lo que quiere hasta lograrlo.


Si quiere una vida distinta, como Josué, necesita creer en Dios e insistir en sus sueños. Incluso, sin importar que otros crean o no que le es posible alcanzar tal cosa. Sólo basta su fe para lograr sus metas.

Si lo hace, disfrutará también la “Tierra prometida”.

 

Que Dios les bendiga.

Obispo Franklin

Santo Culto con Obispo Franklin

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:: Bendiciones interrumpidas por la arrogancia ::


Entre los relatos bíblicos, uno de los pasajes que considero más hermosos, es el que habla de la resurrección de Jesucristo, pues en Él se refleja cómo y por qué ama a las personas:


“ Pero María Magdalena estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles… Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.


… Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” (Juan 20:11-17)


El Señor pudo haberse aparecido primero a sus apóstoles, pero apareció a una mujer considerada pecadora. Hay historiadores que creen que Magdalena era prostituta. Sea así o no, ella, quien había sido sorprendida en adulterio y liberada de siete demonios (Lucas 8:2), fue la primera en tener el privilegio de ver al Señor resucitado.


¿Por qué? Porque se había arrepentido y tenía un corazón puro, sencillo y humilde. Cualquiera de los apóstoles podría haberse enorgullecido al decir: “Fui el primero en ver a Jesús”; además, mientras todos se fueron, sólo ella permaneció llorando al sentir necesidad de Su Señor. Aquella mujer, por su pasado, no se consideraba de valor, no tenía orgullo y se veía a sí misma como alguien dependiente de Dios.


Para que el Señor aparezca a alguien –haciendo milagros, cambiando vidas, mostrando Su Poder-, es necesario que se despoje de la arrogancia, de su ego.

Comprenda que los títulos que pueda tener no le hacen alguien delante de Dios. Sólo los humildes, no de economía sino de espíritu, tienen un lugar especial en el corazón del Señor.


Que Dios les bendiga.

Obispo Franklin

Santo Culto con Obispo Franklin

 

 

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