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Si tiene dudas, sugerencias, quiere dar su testimonio o desea una orientación, escriba al correo del obispo Paulo:
obpauloroberto@me.com
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:: Cuando su fe es puesta a prueba:: |
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Las dificultades son la oportunidad perfecta para manifestar la fe y probarla, pues a través de esos obstáculos nos fortalecemos y podemos vencer las trampas que Satanás nos pone, claro que esto siempre sucederá si se apoya en Dios, pues en caso contrario la lucha será vana.
El profeta Daniel fue un hombre que siempre se apoyó en Dios. Incluso cuando su panorama se mostraba totalmente oscuro, no dejó de ser fiel a Dios. La Biblia narra que tras desobedecer un edicto en el que se mandaba no adorar a ningún hombre o dios salvo al rey, Daniel fue echado al foso con los leones. A pesar de la condena, este hombre no se desanimó, al contrario, clamó a Dios porque sabía que Él lo libraría de su aflicción, y así fue: “Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios.” (Daniel 6:23)
Si usted quiere vencer los problemas que le aquejan, pruebe su fe confiando en Dios. Con Él de su lado la victoria es segura.
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Obispo
Paulo Roberto
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:: Dé a
Dios ::
El
Señor Jesús dijo: “Dad,
y se os dará; medida buena, apretada, remecida
y rebosando darán en vuestro regazo; porque
con la misma medida con que medís, os volverán
a medir.” (Lucas 6:38) Con este pasaje, Jesucristo
dejó claro que lo que recibimos depende
de lo que damos. Cuando las personas dan a Dios
lo mejor (y no necesariamente ofrenda monetaria), Él
también les da lo mejor.
Ahora bien, ¿qué podemos dar a Dios?
Sencillo: podemos dar adoración, alabanza,
reverencia, tiempo, cariño, confianza, respeto.
Si a Él da su vida, lo obedece y depende
de Él, el Señor cuidará de
usted y suplirá sus necesidades.
Para obtener el fruto de la tierra es indispensable
sembrar primero. En ese momento entra la fe,
porque quien siembra cree que las semillas
no fueron desperdiciadas
al considerar la cosecha. Así, para hacer
algo para Dios nos es necesaria la fe, creer que
lo que hacemos no es en vano y Él dará la
recompensa.
A Dios sí le importa lo que hacemos, no
es indiferente a nuestras actitudes y pone atención
a los detalles. De ser mezquinos, nuestra vida
será mezquina. No escatime esfuerzos hacia
Dios porque Él quiere honra, pero a cambio
bendice a quienes sólo a Él veneran.
Dios
le bendiga abundantemente.
Obispo
Paulo Roberto
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:: Salvación:
la mayor conquista::
Hay personas
que creen que no hay salvación para ellas y que, aunque clamen,
Dios no las escuchará. Empero no es así.
De hecho, en el momento en que usted se arrepiente
y decide cambiar, debe tener la convicción
de que el Señor Jesús la bendecirá.
Un día, todos seremos juzgados, pero aún
tiene la oportunidad de cambiar, pues Él
está en calidad de Salvador y no de Juez. “…Vosotros
habéis hablado así, diciendo: Nuestras
rebeliones y nuestros pecados están sobre
nosotros, y a causa de ellos somos consumidos: ¿cómo,
pues, viviremos?” (Ezequiel 33:10) El pasaje
es claro: ellos sabían que habían
pecado. Sin embargo, no sabían cómo
salir adelante y cambiar esa situación.
“
Diles: Vivo yo, dice Dios, el Señor,
que no quiero la muerte del impío, sino
que se vuelva el impío de su camino
y que viva. ¡Volveos,
volveos de vuestros malos caminos! ¿Por
qué habéis de morir, casa de
Israel?” (Ezequiel
33:11).
La
respuesta que Dios da es que no quiere la muerte
para nadie. No se
refiere a la muerte
física si no a la espiritual. El Señor
no quiere que alguien se pierda, por eso búsquelo,
arrepiéntase y viva esa salvación.
Dios
le bendiga abundantemente.
Obispo
Paulo Roberto
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:: Justos
ante Dios ::
Ser
justificado es ser considerado inocente y sin
culpa. Cuando
creemos en Dios y
nos arrepentimos, la fe nos justifica y nos da
paz. Por otra parte, el pecado genera duda en
el corazón de la persona, le hace pensar que
Dios no le atenderá.
“
Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás
paz; y por ello te vendrá bien. Toma ahora
la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón.
Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado;
alejarás de tu tienda la aflicción.” (Job
22:21-23)
Cuando la persona toma sinceramente esta actitud,
abandonando también los malos caminos,
hace posible que su pasado sea borrado y tiene
la oportunidad
de recomenzar desde cero ante el propio Dios.
Sin pecados, cualquier muralla entre Dios y el
hombre,
es destruida.
Aunque usted sea fiel a la iglesia, si no tiene
una vida íntegra ante Dios, el milagro
no llegará, pues la fe práctica
es la que trae resultado, la teórica
no lleva fruto en sí misma. Pero aún
el creer como el actuar, deben ser espontáneos
y no por obligación ni por interés.
El
Señor Jesús nos puso el ejemplo:
nadie lo obligó a sacrificar, lo hizo
por amor, y por Él, por esa actitud,
podemos ser salvos.
Dios
le bendiga abundantemente.
Obispo
Paulo Roberto
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:: Actúe
con fe ::
Dios quiere que las personas tengan
una vida abundante. El Señor no sólo vino para bendecir
a algunos privilegiados, Él vino para todos.
La diferencia está en que no todos tienen
el valor de actuar con fe.
Decir que se tiene fe es fácil, mostrarlo
es distinto pues pocos se atreven a hacerlo. Dios
no otorga bendiciones sólo por el hecho
de que la persona sea ‘buena’, pues
es un deber cristiano tratar de ser mejores. Las
bendiciones sólo se alcanzan mediante
actos de fe, algo al alcance de todos.
Si usted practica lo que Dios enseñó,
va a cosechar los beneficios de ello y obtendrá bendiciones.
Fe es certeza de que Dios cumplirá Su
palabra. Al existir esa certeza, la gente cree
de modo inteligente
sin reparar en la dificultad, porque su mirada
permanece fija en Dios, no en lo ruin de un problema.
Sí, es difícil dejar de atender a
las palabras, sentimientos o percepciones, pero
todos los que mostraron una fe real, conquistaron
sus metas. Su perseverancia e intrepidez cautivó la
atención de Dios, quien los llevó a
donde querían.
Dios
le bendiga abundantemente.
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La
Biblia relata
en el libro de Jueces que el pueblo de Israel
llegó a tener
una vida tan difícil que se vieron en la
necesidad de abandonar sus casas para habitar cavernas.
No obstante, un hombre se revelo contra esa realidad:
Gedeón.
Gedeón era un hombre sumamente inteligente,
su fuerza estaba en su mente, por eso Dios le dijo: “Ve
con esta tu fuerza, y salvarás a Israel
de la mano de los madianitas. ¿No te envío
yo?” (Jueces 6:14)
Gedeón era un hombre que usaba la fe inteligente,
su fuerza estaba en su mente. Como cualquier ser
humano, Gedeón tenía su punto débil,
se sentía incapaz de salvar al pueblo de
Israel porque tenía un complejo: pensaba
que era pequeño e insignificante. No obstante,
su indignación era tan grande que Dios lo
ayudó.
El Señor aún quiere manifestar su
poder, para ello necesita hombres que estén
en contra de las circunstancias que viven. Personas
que estén listas para manifestar su fe a
través del sacrificio, como lo hizo Gedeón
cuando entregó el segundo toro.
Usted debe estar totalmente seguro de que si
es sincero con Dios y se entrega, al cien
por ciento,
podrá ver la materialización de sus
sueños.
Dios
le bendiga abundantemente.
Obispo
Paulo Roberto
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:: Actitudes,
no palabras ::
Cuando la persona cree en Dios,
no mide esfuerzos para poner por obra los mandamientos.
Porque cuando se cree de verdad, existe entrega
de parte del creyente.
Recordemos que la fe sin obras está muerta;
es decir: jamás traerá ningún
beneficio. Es como el amor. Si una persona le dice
a su pareja que la ama, pero no lo demuestra a
través de actitudes ¿servirá de
alguna cosa? Desde luego que no. Pues de esta manera
es también con Dios, de nada sirve tener
fe si nunca lo demostramos (Santiago 2:14)
Nuestro deber es manifestar la fe a través
de una vida limpia, recta y apartada del pecado.
Pero no basta con eso. Si deseamos llevar a cabo
una conquista espiritual, entonces nuestro sacrificio
o esfuerzo debe ser espiritual. Pero si lo que
deseamos es una conquista material, obviamente,
nuestro sacrificio debe ser material.
Recuerde que usted todo lo puede, teniendo
fe en el Señor Jesús. No mire en cada hecho
una dificultad sino una conquista. Acepte los retos
y, sin duda, Dios lo bendecirá en abundancia,
pues mientras más grande sea la dificultad
que venga a su vida, más grande será la
victoria.
Dios
le bendiga abundantemente.
Obispo
Paulo Roberto
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:: Dios
no desampara ::
Es
natural que
pasemos por luchas, tribulaciones, aflicciones
o injusticias, siendo
o no seguidores del Señor Jesús.
La gran diferencia es que aquellos que son fieles
a Dios, no desmayan ante las luchas, prevalecen
y salen adelante.
Dios quiere mostrarle Su poder, pero necesita
que aprenda a luchar cuando vengan las
dificultades. Él
quiere que usted se mantenga firme, porque es fácil
creer en Él cuando todo está bien.
Sin embargo, en el momento de las luchas y de las
aflicciones es cuando más necesita usar
la fe, mirando hacia adelante, sin fijarse en las
circunstancias, con la certeza de que vencerá.
El Señor Jesús nos da un ejemplo
de una persona que oró y no desmayo en oración.
El caso de una viuda pobre que día y noche
pedía justicia a un juez, quien, cansado
de la insistencia, juzgó su causa. “¿Y
acaso Dios no hará justicia a sus escogidos,
que claman a él día y noche? ¿Se
tardará en responderles? Os digo que pronto
les hará justicia…” (Lucas 18:7
y 8)
Si tiene una necesidad, clame a Dios y no descanse
hasta ver el milagro. Su insistencia y perseverancia
llamarán la atención de Él,
quien, al ver su esfuerzo, le dará incluso
algo más maravilloso de lo que pidió.
Dios
le bendiga abundantemente.
Obispo
Paulo Roberto
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:: Mantenerse
en santidad ::
Salomón fue bendecido por
Dios, antes que nada porque él fue fiel
al Señor. Todo lo que este hombre prometía,
lo cumplía. Siempre se mostraba generoso
ante Él y lo que hacía, lo realizaba
con amor. Nunca lo hizo por obligación
o por asumir un compromiso, al pensar que era
el
Dios de su padre.
En la vida cristiana existen los problemas.
A diario nos enfrentamos a diversas dificultades;
pero sabemos
que cuando más nos presionan las aflicciones,
debemos elevar un clamor al Señor.
Sin
embargo, ¿por
qué no todos son respondidos? La respuesta
es sencilla, para que esto suceda hay una condición
que el mismo Dios nos enseña: “Si
se humilla mi pueblo sobre el cual mi nombre
es invocado, y oran, y buscan mi rostro y se
convierten
de sus malo caminos; entonces yo oiré desde
el cielo y perdonaré sus pecados y sanaré la
tierra.” (2 Crónicas
7:11)
Para
que Dios responda a nuestro clamor es necesario
que
nos mantengamos en santidad, es decir, que
estemos alejados de todo pecado, estar en
Su presencia
y alejarse de todas las cosas que le desagradan.
Dios
le bendiga abundantemente.
Obispo
Paulo Roberto
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:: La
indignación nos incita a luchar ::
Ezequías fue un rey que
tuvo su fe y su confianza depositada en Dios, a
pesar de vivir en una época difícil
para el pueblo de Israel. A causa de la idolatría,
el pueblo de Israel estaba en la miseria y era
esclavo. Con estos problemas, Ezequías tuvo
que asumir el reinado, luego de la muerte de su
padre.
Cuando Ezequías asumió el poder,
sus decisiones no estaban basadas en cuestiones
políticas sino en la palabra de Dios. Incluso
fue amenazado a través de una carta. Si
nosotros confiamos en el Señor, el maligno
y su ejército trabajarán para intentar
desviar nuestra fe.
Sin embargo, este no fue un motivo para que
Ezequías
desistiera, al contrario, él se indigno
y clamó con más fuerza a Dios: “Abre,
oh Dios, tus ojos, y mira… Ahora, pues, oh
Señor Dios nuestro, sálvanos…” (2
Reyes 19:14-19)
La indignación lo llevó a tener una
actitud de fe y Dios le dio la victoria. Ezequías
no tenía un ejército para pelear,
sólo tenía su fe en el Señor.
Cuando confiamos plenamente en Dios, Él
no nos deja derrotados, siempre pelea con nosotros
y nos ayuda a vencer.
Dios
le bendiga abundantemente.
Obispo
Paulo Roberto